viernes, 30 de diciembre de 2016

Shibari

Es la denominación japonesa para los atamientos tipo Bondage, realizados como práctica de refinada relación sexual. Contrariamente al Bondage, no es absolutamente necesario que la persona sea inmovilizada, total o parcialmente.

Generalidades. 

Mientras que shibari define la acción, el kimbaku se refiere al arte del encordamiento. Es importante resaltar la diferencia de concepto entre el shibari japonés y los cordajes de orientación occidental (Bondage), que solo pretenden generalmente la inmovilización del sujeto “bondageado”. El arte del shibari no implica forzosamente la inmovilización y tiene también otros aspectos, como la calidad estética del conjunto cuerda-atamiento-sumisa, el plano triangular formado por el maestro, la persona atada y el espectador (muy importante en la tradición japonesa) y tiene, además, muy en cuenta el efecto energético –negativo o positivo- sobre ciertos puntos del cuerpo de la persona entregada al maestro, relacionados con los meridianos energéticos del cuerpo humano según la tradicional medicina oriental. (Midori: The Seductive Art of Japanese Bondage, 2002)

Historia.

Inventada como una técnica de sutil y muy codificada forma de tortura y apresamiento de prisioneros, que solo podía ser ejecutada y enseñada por un guerrero samurai, el shibari se construía por etapas, con una considerable atención a los tiempos: primero se inmovilizaba el tronco, luego nalgas y vientre, y finalmente se inmovilizaba el cuerpo en su conjunto.

En el siglo XV Japón estaba inmerso en una era de dictadura y guerras conocido como periodo Tokugawa, denominado así por el gobernador Tokugawa Ieyasu(1542-1616). Ya antes de ese periodo existían diversas formas, fuertemente ritualizadas, para atrapar e inmovilizar por medio de cuerdas a un samurai enemigo en el mismo campo de batalla. Posteriormente, un código punitivo de 1542 regulaba el uso de cuerdas en la tortura y apresamiento de enemigos y criminales. Existían cuatro formas básicas, que incluían la humillación y la incomodidad (hasta la tortura) para los prisioneros. Estas penas desaparecieron con el reino Tokugawa. En el período Edo (1600–1878) se desarrolló un arte marcial, llamado hobaku-jutsu, cuyo objetivo era atrapar y mantener retenidos a enemigos o criminales por medio de cuerdas. Se desarrollaron técnicas muy precisas para lograr este fin (a veces cada comunidad rural y cada familia de samurais tenía las suyas), de modo que al exponer en la plaza pública al prisionero maniatado o colgado, la gente podía, observando la forma de las ligaduras y el tipo de cuerda, deducir la clase social del reo, el crimen que se le imputaba y a veces, también, su edad y profesión.

Muchos expertos opinan que Hojojutsu (también así llamado) es el auténtico precursor del shibari, y por tanto del bondage. Durante cientos de años, la policía japonesa (nutrida de la clase más baja de samurais sin empleo tras el final del periodo de los Señores de la Guerra) empleó esas técnicas secretas (nadie que no fuera de la casta guerrera podía ver su ejecución)para inmovilizar a los criminales. 

Debían seguir tres normas inviolables al ejecutar un Hojojutsu:

El prisionero no debía sufrir daños permanentes

El prisionero no debía poder escapar

Nadie que no fuera de la casta samurai, debía presenciar su técnica.

Aún hoy en día, la policía nipona sigue practicando sistemas de lucha como el Taihojutsu, que incorporan antiguas técnicas Hojojutsu para los atamientos.

Hacia finales del periodo Edo aparece la primera documentación sobre el shibari o bondage propiamente dicho, en forma de imágenes donde se muestra el uso de la cuerda con fines eróticos, posiblemente como consecuencia de la apertura del Japón medieval al mundo occidental, tras la rotura por parte de las armadas ruso-americanas de su secular aislamiento. Parece ser el castillo de Matsumoto donde se puede probar la existencia de los primeros dibujos señalando el paso del shibari de técnica marcial y de tortura a práctica de refinada sensualidad. La documentación sobre el bondage japonés anterior a ese momento es muy escasa, aunque se menciona en la literatura popular.

Después del shock colectivo que representó para los japoneses la pérdida de la guerra, y con el reafianzamiento de las tradiciones históricas niponas, a partir de la década de los 60, el shibari vive en Japón un periodo de esplendor, que sigue perdurando. Los grandes maestros de las diferentes escuelas, realizan exhibiciones en teatros y salas, gozan de una altísima consideración social y tienen innumerables fans deseando ser su dorei (sumisa/o, esclava/o), considerándose un honor ser sometido a un shibari por parte de uno de los maestros del arte. (Sanchidrian, Isacio. Apuntes de Kinbaku, 1999)

Introducción a las prácticas

Pese a hundir sus raíces en técnicas de tortura, el moderno arte de los juegos eróticos con cuerdas no es en absoluto cruel ni violento. Se trata de una práctica totalmente consensuada, con técnicas y límites definidos. Tanto el shibari como el bondage, han desarrollado estéticas y técnicas propias.

Los japoneses utilizan tradicionalmente cuerdas de arroz o/y yute por sus características de manifiesta rugosidad, pero también se pueden usar cuerdas de algodón de 8 a 12 mm de diámetro y de entre 6 y 15 metros de largo.

El arte japonés del encordamiento.


El bondage japonés o shibari, totalmemte opuesto a los cordajes de orientación occidental, se construye por etapas, con una considerable atención a los tiempos: primero se inmoviliza el tronco, luego las nalgas y el vientre, y finalmente el cuerpo en su conjunto.


Como parte básica de nuestro equipamiento necesitaremos una o dos cuerdas de 7 u 8 metros. El contar con algunas cuerdas cortas, de tres o cuatro metros, rompe la ortodoxia del bondage tradicional pero nos ayudará mucho al comienzo.

Las 3 prácticas básicas son:


Shinju: bondage de senos – las perlas.

Sakuranbo: bondage de nalgas – las cerezas.

Karada: bondage corporal entero – el cuerpo.

SHINJU – Las perlas

3 cuerdas cortas o una larga y una corta

1. Envuelve el tórax con una de las cuerdas, bajo los senos, manteniendo una presión constante. Anuda la cuerda en la espalda, a la izquierda de la columna vertebral.

2
. Repetir la operación con otra cuerda, pero justo sobre los senos, a no ser que se emplee una sola cuerda para todo.

3. Doblar la cuerda 3 y pasarla bajo las otras entre los senos, cruzándola una o dos veces y luego llevarla hacía la espalda formando una V. Tensar la cuerda a fin de sostener y erguir los senos. Anudar nuevamente la cuerda a la espalda, pero no sobre la columna vertebral.

4. La presión mantenida sobre los senos, los irá haciendo cada vez más sensibles, junto con la estimulación de los puntos del shiatsu

SAKURANBO – Las Cerezas 

De una a tres cuerdas

1. Se toma una cuerda, se dobla y se hace un nudo simple para pasar un bucle. El bucle se realiza bajo el ombligo, se enlaza el talle y se pasa los extremos de la cuerda por el bucle.

2. Volver a descender con la cuerda hacia el sexo, pasándolo entre los labios mayores, en el caso de una modelo femenina.

3. Volver a subir entre las nalgas y anudar a la cuerda que ciñe el talle.

Las otras dos cuerdas se enrollan en torno a ambos muslos, bajo las nalgas, atando sobre el exterior del muslo, dejando unos 30 cm. libres. Con ese trozo, se sube hacía la espalda y se anuda a la de la cintura. El nombre de esta técnica proviene de la forma de ambas cuerdas alrededor de los muslos, que evoca un par de cerezas.

KARADA – EL Cuerpo 

Se precisa una cuerda larga

1. Se pliega la cuerda en dos, y se pasa alrededor del cuello, dejando caer ambos cabos a cada lado del cuerpo.

2. Hacer un nudo justo por encima de los senos, otro entre los mismos, el tercero a mitad de camino entre el segundo y el ombligo, y el cuarto entre el ombligo y el sexo.

3. La cuerda se pasa entre las piernas, subiendo lo largo de la columna y pasando los extremos por el bucle del cuello, dejándolos colgar de nuevo hacía abajo.

4. Ahora se separan ambos extremos y se traen sobre el tórax, uno por cada lado, justo bajo los pechos.

5. Se los cabos bajo las cuerdas, y se vuelve sobre la espalda, haciendo un nudo.

6. La cuerda se pliega en dos, pasando alrededor del cuello, dejando caer un trozo por delante de cada lado del cuerpo.

7. Hacer un nudo justo por encima de los pechos, otro entre los pechos, el tercero a mitad de camino entre el segundo y el ombligo, y un cuarto nudo entre el ombligo y el sexo.

8. Pasar la cuerda entre las piernas, subir a lo largo de la columna vertebral y pasar ambos cabos por el bucle del cuello (también puedes empezar de nuevo hacia la espalda, antes de pasar los cabos por el bucle).

9. Separar ambos cabos, traerlos sobre el tórax, uno por cada lado, justo bajo los pechos.

10. Se pasan los cabos bajo las cuerdas y se llevan a la espalda para pasarlos por el bucle de la espalda.

11.Se comienza de nuevo esa misma operación (9 y 10) hasta el fin de la cuerda.

Precauciones


Cuando se pasa rápidamente una cuerda sobre la piel, debemos protegerla para evitar quemaduras.

Es conveniente tener siempre al alcance de la mano unas tijeras que puedan cortar la cuerda en caso de emergencia.

Jamás se pasa un lazo apretado alrededor del cuello de la modelo.

Es preciso comprobar regularmente las extremidades sujetas aun shibari, para comprobar que las cuerdas no están demasiado apretadas.

Una palabra de seguridad es conveniente, en especial si el maestro carece de experiencia en el arte del shibari.

No se debe practicar shibari con modelos que presenten problemas de tensión baja extrema, cardiorrespiratorios o de circulación.

Y siempre debe recordarse: no se trata de un simple jugar a las cuerditas. A veces, las sensaciones que una modelo puede experimentar durante una sesión de shibari pueden llegar a niveles insospechados y rozar los límites de lo mágico. Se ponen en marcha resortes que conectan al individuo con su lado más oculto y protegido: un terreno inexplorado que conviene estudiar con ánimo tranquilo y tiempo abundante. La modelo, las cuerdas y el Maestro, forman un triangulo mágico cuyo resultado puede ser unas gratificantes horas, un tiempo de increíbles emociones…o el éxtasis.
(Sanchidrian, Isacio. Apuntes de Kinbaku, 1999)

Léxico

Hojo-jutsu: arte marcial consistente en la inmovilización de prisioneros, primitivo antecesor del shibari.

Karada: el arte de realizar un bondage « à la Japonesa »

Kotori: shibari en Suspension

Nawa: cuerda

Nawashi: artista de la cuerda

Nawashibari: atar con cuerda

Musubime: nudo

Sakuranbo: cerezas, el shibari de las nalgas

Shibari: acción de bondagear a alguien

Shinju: perlas, el shibari de los senos

RITUALES

Ceremonia de la Sumisión: 

Participantes: Mi Master y la Sumisa:Estas llíneas describen una ceremonia importante en la cual te entregas libre y voluntariamente a una persona que será tu amo por un período del tiempo convenido. Antes de someterte debes entender que el cambio en tu estado al de sumisa será profundo y te afectará. El contrato no puede ser roto durante ese periodo y puede ser renovado o no a su fiscalización.

La sumisión no es una nueva invención; se ha practicado entre seres humanos desde el amanecer de los tiempos. Hasta hace poco tiempo, ha sido el hecho más notable de la vida para mucha gente. La esclavitud es humana. El dolor y el sufrimiento son parte de la vida humana. Pueden ser evitados, es verdad. Es tu elección. Recordad que el castigo es una forma de amor, experimenta una voluntad que madura en la otra.

Dedicas tu mente y tu cuerpo a tu Señor y a su voluntad. Sumisa, no te entregas a un ideal o ni a una causa; no lo haces ni por dinero o gloria. Hay una semilla que empieza a crecer en ti.

Cosas Necesarias Para El Rito:

Una mesa de altura normal y una vela blanca sobre ella

Regalo de la Sumisa a su Master: algo pequeño que la Sumisa elige ofrecer porque simboliza la esencia de su sumisión.

Collar auxiliar y cadena (no unidos)

Azote, fusta o toalla no muy grande

Consolador

Venda negra para los ojos (colocada junto a la cama)

Vendas o cuerdas (atadas a cuatro esquinas de la cama en la preparación)

Flor roja (eg. un clavel) que la Sumisa lleva como símbolo de su entrega.

Es deber de la Sumisa asegurarse de que todo lo necesario está listo.

Vestido: La Sumisa debe vestir con ropas donde deje claro que ella está ofreciendo su cuerpo a su Señor y complacen su gusto. Ella debe perfumarse con cuidado. Vestirá al Amo si él así lo desea.

Comportamiento general:

La Sumisa debe comportarse con humildad pero no sin ocultar sus partes privadas a su Señor. Su voz debe ser baja pero no un susurro y ella debe mantener la cabeza baja en una actitud de sumisión. En ningún caso puede ella corregir a su señor.

La Ceremonia:

En la mesa se fija una vela encendida sin ninguna otra luz en el cuarto. Se coloca en frente el regalo. El Señor está quieto a un lado de la mesa, la Sumisa frente a él. Ella tiene los brazos caídos a lo largo del cuerpo y muestra las palmas de sus manos a su señor.

El consentimiento de la Sumisa:

Señor: ¿Vienes aquí de tu propia voluntad libre?

Sumisa: Sí, vengo libremente.

Señor: ¿Aceptas libremente que te someterás a mi hasta la medianoche del día acordado en el contrato?

Sumisa: Sí, soy desde ahora tu esclava hasta entonces.

Señor: ¿Juras solemnemente por todas las cosas que me darás cuanto pida totalmente, sometiéndote sin trabas a mi disfrute de ti durante ese tiempo?

Sumisa: Sí, lo juro por todo mi señor.

Señor: Repite estas Palabras: Juro solemnemente someter a tu voluntad, mi corazón (Luna, toca tu pecho y toca el de tu señor), mi mente (toca tu frente y la de tu señor) y mi alma (toca tus labios y luego los de tu señor). Juro solemnemente obedecerte inmediatamente, sin reserva y sin vacilación en lo que me pidas. Juro solemnemente parecer hermosa a tus ojos, sonar graciosa en tus oídos.
(El señor levanta la barbilla de la esclava, que echa los pechos adelante).

Señor: Soy tu señor.

Sumisa: Eres mi señor.

Señor: Soy tu amo.

Sumisa: Eres mi amo.

Señor: Soy tu dueño. Eres mi esclava. Tu cuerpo es mío. Tu boca es mía. Tu sexo es mío. Sirves mi voluntad. Sirves mi palabra. Sirves mi placer.

Sumisa: Eres mi dueño, soy tuya, soy tu esclava. Mi cuerpo es tuyo, mi boca es tuya, mi sexo es tuyo. Tu voluntad es la mía. Tus palabras son órdenes. Sirvo a tu placer.
(Después de esta declaración, el señor puede dar una palmada a la muchacha en la cara o la otra parte de su cuerpo)

Señor: Ahora que he tomado la posesión de ti para el período, llevaré tu regalo como símbolo de todo lo que deseo gozar en ti. [El señor coge su regalo que ella le ofrece con dos manos]. Dame tu flor, símbolo de tu sometimiento [Ella da su flor y se arrodilla ante su señor, con las manos a la espalda de ella. El señor destroza la flor, pétalo por el pétalo y mira caer los pétalos]. De la misma forma que he hecho uso esta flor, hago uso de ti. Ahora desnúdate. [Sumisa se quita la ropa y los adornos y vuelve a arrodillarse ante su señor, las manos unidas detrás de ella y las piernas levemente separadas.]
(El Señor Fija sus Condiciones):

Señor:
Viniste desnuda a mí. (El señor pone en el cuello de la sumisa el collar del dominio). Lo usarás siempre que te lo ordene. (El señor coge la venda negra y con ella tapa la boca de la muchacha). Hablarás cuando lo ordene. Tu cuerpo está para mi placer. Muéstralo. [La Sumisa alza sus caderas ofreciendo su sexo. El señor inserta si quiere el consolador en ella] Mi voluntad penetra las barreras de tu cuerpo. Ahora póstrate ante mí. [La Sumisa de rodillas pone la cabeza en el suelo]. Soy tu señor. No aceptarás más señor y sólo a mi me rogarás que te posea. (Pone un pie sobre la espalda de ella como símbolo del derecho de pernada)

El Apareamiento:

La sumisa ofrece al señor la posibilidad de azotarla, lo cuál hace éste o no, a su voluntad. La sumisa elige el instrumento de azote. Tras los azotes, el señor pone una cadena al collar de la sumisa y la conduce al lecho. Allí le quita la mordaza y con ella le venda los ojos. Es atada a la cama. El señor decide si dar o recibir placer.

Termina la ceremonia cuando la sumisa baja de la cama y se abraza a las piernas de su señor susurrando: Eres mi Señor y yo soy tu Esclava.

Se hace con pleno conocimiento y libre voluntad de ambas partes

jueves, 29 de diciembre de 2016

Sadomasoquismo



Sadomasoquismo es un acrónimo de los términos sadismo y masoquismo, en el cual una persona obtiene placer al ser dominado o maltratado durante el acto sexual.

El sadismo es la obtención de placer al realizar actos de crueldad o dominio. Este disfrute puede ser de naturaleza sexual y consensuada, en cuyo caso se considera una de las parafilias que se engloban bajo el acrónimo BDSM. En caso contrario, puede ser indicativo de trastorno mental o el resultado de emociones humanas como el odio, la venganza e incluso ciertas concepciones arcaicas de la justicia. Estamos, pues, ante una polinesia con matices de significado netamente diferenciados. El término sadismo viene del Marqués de Sade, escritor y filósofo francés autor de numerosas obras donde el sadismo sexual ocupa un papel de gran importancia.

Su antónimo y complemento potencial es el masoquismo.El masoquismo es la obtención de placer a traves de actos de crueldad o dominio causados a si mismo o provocados a uno mismo por medio de una persona con la que se mantenga un vinculo emocional. Este disfrute también puede ser sexual o asexual. La característica fundamental del masoquismo que lo distingue de otros tipos de sumisión es la algolagnia, esto es, la mezcla causada entre el dolor y el placer.

Sadismo

El sadismo es una característica de la naturaleza humana, difícil de identificar en otras especies, ampliamente documentada desde los orígenes de la especie mediante hallazgos antropológicos y obras históricas. Los actos de crueldad elaborada, excesiva o gratuita contra animales, personas y colectivos constituyen una constante en el desarrollo de la humanidad, frecuentemente justificados como exigencias de mantenimiento de la disciplina, del orden familiar, del orden social, del orden divino, de necesidades de sometimiento, ejemplarización o retribución, y consecuencia de los actos de guerra. Muchas sociedades han llegado a transformar algunos de estos actos de crueldad en festejos colectivos, como es el caso del circo romano o la tortura y ejecución públicas de los condenados.

La realización de algunos de estos actos de crueldad constituye mandato divino en la mayoría de las religiones, si bien en algunas ocasiones estas mismas religiones actuaban de limitadores de los mismos.

Por lo común, tales actos de crueldad se han considerado malignos cuando se realizan por razones exclusivamente personales y privadas, al margen de estos mecanismos de socialización o sacralización. Por ello, resulta complejo separar la crueldad y el sadismo de sus justificaciones sociales en tiempos anteriores a la Edad Moderna, y sólo nos han llegado noticias de sádicos históricos cuando el uso privado o el nivel y grado de elaboración de la crueldad llamaron la atención de sus coetáneos. Este es el caso de personajes como Calígula, Tiberio, Gilles de Rais, Vlad Tepes, Murad IV, Isabel Báthory o Catalina la Grande. En general, la crueldad es indistinguible del ejercicio del poder familiar o social hasta la llegada del humanismorenacentista y la plasmación final de la singularidad individual en las declaraciones de derechos de la Edad Moderna; por tanto, resulta imposible hasta este momento diferenciar claramente el disfrute personal de la crueldad de los ejercicios de crueldad colectiva. Y quienes comenzaron a hacerlo, fueron rápidamente caracterizados como pervertidos o psicópatas.

Masoquismo
La observación histórica y antropológica del masoquismo resulta aún más oscura. En el periodo premoderno, el masoquismo quedó enmascarado por el hecho de que el comportamiento óptimo de todo súbdito —a diferencia del ciudadano— es análogo al de un esclavo masoquista: reconocimiento de la autoridad y de la sujeción a la misma, obediencia sin paliativos, aceptación activa del orden impuesto y de los métodos de castigo utilizados para mantenerlo, cooperación en los mecanismos represivos, etc. Tal comportamiento fue reforzado especialmente en las mujeres durante todo el periodo patriarcal.

Adicionalmente, en tiempos de gran crueldad y brutalidad, no resultaba difícil provocar situaciones que se resolvieran mediante la aplicación de control y dolor fácilmente predecibles en intensidad y alcance por el contexto cultural.

Este enmascaramiento dificulta enormemente la identificación de masoquistas conocidos en la historia y obliga a deducir su existencia de sus acciones, lo que siempre resulta discutible. Este sería el caso de algunos mártires y también de ciertos líderes, que buscaron activamente su propia destrucción aunque las circunstancias no lo exigieran. Asimismo se trasluce en algunos personajes literarios, como el caballero Lancelot de las leyendas artúricas.

En todo caso, el masoquismo es igualmente una característica de la naturaleza humana que no se halla en otras especies. Son incontables las personas que buscan y mantienen situaciones en las que resultarán dañadas, humilladas, castigadas e incluso torturadas o destruidas. Hay quien afirma que las sociedades organizadas serían imposibles sin estos rasgos masoquistas en una mayoría de la población.

El masoquismo parece hallar su satisfacción en:
Las sensaciones de orden, control y predecibilidad de los acontecimientos, contra los impulsos propios y ajenos de naturaleza caótica.
El abandono temporal o permanente de las propias responsabilidades, sobre todo cuando éstas resultan muy agobiantes, retornando a un estado "infantil" más libre dentro de su dependencia de otros.
Ocasionalmente, reproducción y liberación de experiencias infantiles traumáticas, lo que refuerza el elemento anterior.
El alivio de las sensaciones de culpa a través del castigo, que refuerza los dos elementos anteriores, en caso de darse.
El efecto enteogénico y ansiolítico de las endorfinas, potentes opiáceos naturales segregados por el cerebro como respuesta al dolor y el miedo, así como de otros mecanismos analgésicos endógenos.
Los factores de intensa excitación sexual vinculados a estas actividades.
En algunos casos, la reivindicación del propio ser desde un papel de víctima sacrificada o dispuesta.

Cuando el masoquismo busca la propia destrucción, rechazo o abandono, suele considerarse un indicio de patología mental o de tendencias suicidas. En cambio, cuando busca la propia realización a manos de una persona con la que se mantiene un vínculo emocional, constituye una manifestación de la afectividad del tipo del BDSM.

La investigación científica ha revelado que podría existir un tipo particular de masoquistas por razones exclusivamente fisiológicas, debido a un error de transcripción del gen SCN9A, que codifica el canal de ion sodio Nav1.7 utilizado por el organismo para el control del dolor. Estos masoquistas tendrían interés únicamente en la experiencia del dolor (algolagnia), sin los factores psicológicos, aunque se cree que su propio desarrollo personal les conduce a distintas manifestaciones del sadomasoquismo.

Uno de los masoquistas más conocidos de la historia fue el militar, aventurero y arqueólogo inglés Lawrence de Arabia.

Switchs

Una característica que diferencia a sádicos y masoquistas del conjunto de la comunidad BDSM es su propensión más frecuente a intercambiar los roles (switch ‘conmutador’), lo que ya observó Krafft-Ebing en un buen número de sus famosos casos. Freud profundizó en ese concepto, afirmando que el masoquismo masculino no es sino una transformación del sadismo.

Se observa, de la experiencia, que un elevado porcentaje de personas dispuestas a tomar parte en prácticas sadomasoquistas de alto nivel pueden hacerlo desde cualquiera de los dos papeles, lo que resulta menos frecuente en las personas interesadas primordialmente en las relaciones de dominación/sumisión sin un intenso componente sadomasoquista.

Se ha documentado que los sádicos patológicos, en entornos psiquiátricos y penitenciarios, son extremadamente proclives a adoptar roles masoquistas e incluso buscarlos activamente. Serían, pues, "sádico-masoquistas" que sólo llaman la atención de la sociedad y las autoridades por sus actividades sádicas, pero en quienes las masoquistas están igualmente presentes.

Evolución de las percepciones sobre sadismo y masoquismo

La práctica de actos sadomasoquistas consensuados individuales o grupales aparece esporádicamente en la historia desde la Antigüedad. Ya en el Siglo IX a. C. existen referencias de flagelaciones en el culto a la diosa Artemisa (Arthemis Orthia). La Tomba della Fustigazione (periodo etrusco, siglo VI a. C.) contiene la pintura de dos hombres azotando a una mujer en un contexto inequívocamente sexual. El conocido Kama Sutra (India, siglo IV a. C.) describe varias formas de relaciones sadomasoquistas, y diversos poetas romanos como Juvenal o Petronio hablan de personas atadas y azotadas por razones eróticas. Las orgías de los cultos mistéricos extendidos por el Mediterráneo oriental desde el Neolítico incorporaban sangrientos rituales netamente sádicos y masoquistas.

Sin embargo, el surgimiento del sadomasoquismo como actividad sexual diferenciada se manifiesta con los avances propios de la Edad Moderna mencionados anteriormente. El ser humano, convertido en individuo y ciudadano, da rienda suelta a sus pasiones privadas en un contexto igualmente privado. La novela Fanny Hill, de 1740, describe claramente una escena de flagelación sexual. En 1769 hay ya numerosos informes de prostíbulos especializados en prácticas sadomasoquistas de todo tipo. Por la misma época, el Marqués de Sade comenzaba a meterse en los problemas político-sexuales que le costarían muchos años de prisión.

Donatien Alphonse François de Sade, conocido mejor como el Marqués de Sade (1740-1814), fue un personaje aristócrata convertido en revolucionario, filósofo, político, escritor, pensador y practicante del sadomasoquismo. Estuvo preso un total de 32 años por diversos motivos y murió en el manicomio de Charenton. Resulta complejo determinar si se trataba de un liberal extremo o de uno de los primeros anarquistas; en todo caso, fue un materialistaateo partidario de la utopía. En 1785, estando preso en la Bastilla, escribió Los 120 días de Sodoma, donde cuatro asesinos sádicos acaban atrozmente con la vida de 46 adolescentes mientras escuchan los relatos de cuatro prostitutas. Este libro no fue publicado hasta 1905, con lo que permaneció desconocido en su época. Sade lo creyó perdido.

Sin embargo, en 1787, estando aún preso, redactó Justine o los infortunios de la virtud, que se considera el primer libro sadomasoquista de todos los tiempos. Relata la vida de una infortunada huérfana entre los 12 y los 26 años, sometida a todo tipo de perversiones, tormentos y abusos. No se trata de una obra meramente erótica: presenta un fuerte contenido político-moral, reforzado mediante una inversión radical de la justicia poética de todos sus antecesores, donde la virtuosa Justine es castigada por todos los grupos sociales y condenada a una existencia misérrima e impotente; mientras que su hermana Juliette, más lasciva y corrupta, triunfa y asciende rápidamente en la escala social, lo que le permite hacer el bien como Madame de Lorsagne. En 1795, su La filosofía en el tocador transformaría la sexualidad sadomasoquista en un arma de liberación política, y viceversa.

Otras obras destacadas del Marqués de Sade son Juliette o el vicio recompensado (1797), que abunda en la personalidad de la hermana de Justine; Aline y Valcour; Los crímenes del amor, y muchas más, algunas de las cuales fueron destruidas por sus familiares con posterioridad.

Sade, conocido como el Divino Marqués, se convirtió en un personaje controvertido e inmensamente popular. Sus libros se tradujeron a numerosos idiomas y fueron leídos por millones de personas, hasta la actualidad. No obstante, muchos practicantes contemporáneos del BDSM encuentran estas obras tremendamente incómodas, pues apenas hay consenso en sus relatos. Las víctimas son sometidas por la fuerza, raptadas contra su voluntad, violadas, torturadas y frecuentemente asesinadas; y, por supuesto, la mayoría son menores de edad, cosa a la que no daban mucha importancia en aquellos tiempos. Tan sólo Filosofía en el tocador presenta una cara algo más amable. El erotismo de Sade es el erotismo de un asesino o un agresor sexual muy sofisticado, no el de un correcto practicante de BDSM en el siglo XXI.

Psicópatas

Naturalmente, la presencia de agresores sexuales es también una constante histórica. Por el contrario, el asesino sádico privado no aparece documentado en la historia hasta finales de la Edad Media y no se generaliza hasta el siglo XIX. Resulta imposible determinar si es un fenómeno genuinamente novedoso, o si este tipo de delincuentes permanecían disimulados por las estructuras sociales, culturales y políticas anteriores o bajo coberturas mitológicas como las leyendas de los vampiros y hombres lobo. En todo caso, los primeros asesinos sádicos conocidos son el francés Eusebius Pieydagnelle (6 víctimas, años 1870), el famoso londinense Jack el Destripador (al menos 5 víctimas, 1888), Joseph Vacher (Francia, 1898, 11 víctimas) y H. H. Holmes (Estados Unidos, 1896, 27 víctimas).

Ya en 1843 un médico húngaro, Heinrich Kaan, había publicado un libro titulado Psychopathia sexualis (Psicopatía del sexo), donde transformaba los pecados del cristianismo en enfermedades mentales. Así, términos morales como "perversión", "aberración" y "desviación" pasaron al vocabulario clínico durante más de un siglo. En 1890, el psiquiatra y forense alemán Richard Freiherr von Krafft-Ebing publicó Neue Forschungen auf dem Gebiet der Psychopathia sexualis (Nueva investigación sobre la psicopatía del sexo), el primer tratado clínico completo sobre las alteraciones de la sexualidad. Para Krafft-Ebing, toda manifestación sexual que no condujera a la reproducción era anómala, y el sadomasoquismo caía plenamente en este concepto. Fue él quien acuñó los términos sadismo, por el Marqués de Sade, y masoquismo, por la obra La Venus de las pieles de su contemporáneo Leopold Von Sacher-Masoch; en ella, un hombre resulta sometido a manos de una mujer.

El psicoanálisis

Poco después, en 1905, el famoso psicoanalista Sigmund Freud establecería una hipótesis psicoanalítica sobre el sadismo y el masoquismo, en Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie (Tres escritos sobre la teoría sexual), donde formula la tesis de que "la excitación sexual se genera como efecto colateral, a raíz de una serie de procesos internos, para lo cual basta que la intensidad rebase ciertos límites cuantitativos". Así, la excitación propia del dolor producido en el cuerpo, en tanto cumple con tal condición, equivaldría a una excitación sexual de este tipo, concebida como un mecanismo fisiológico que tiene lugar en la infancia, y sólo ocasionalmente se prolonga más allá de ésta. Más tarde, el psicoanalista Isidor Isaak Sadger usaría por primera vez el término "sadomasoquismo", en 1913.

En el año 1924, Freud publica un estudio sobre masoquismo Das ökonomishe Problem des Masochismus, donde recopila su experiencia en el tratamiento psicoanalítico de personas aquejadas del padecimiento vinculado al mismo. Menciona que le fueron hallables tres formas de masoquismo que califica como masoquismo erógeno, masoquismo femenino y masoquismo moral, siendo el primero de ellos, según él, el fundamento de las otras dos formas.

En su estudio se mencionan, en lo concerniente al masoquismo femenino, sólo unos casos en los que se trató de pacientes varones. Dentro de esta forma distingue, por otra parte, entre aquellos sujetos que llevaban a cabo «escenificaciones» masoquistas y los que se contentaban obteniendo la satisfacción que les procuraba el sólo fantasearlas. Según el estudio, ambas, las escenificaciones reales y las fantaseadas, se correspondían punto por punto. Su contenido «manifiesto» era idéntico: "ser amordazado, atado, golpeado dolorosamente, azotado, maltratado de cualquier modo, sometido a obediencia incondicional, ensuciado, denigrado".

Freud asegura que en todos los casos puede hallarse que la persona es colocada en una "situación característica de la feminidad, vale decir, ser castrado, ser poseído sexualmente o parir". Si bien, aclara, ocasionalmente "la castración o el dejar ciego, que lo subroga, ha impreso a menudo su huella negativa en las fantasías: la condición de que a los genitales o los ojos, justamente, no les pase nada".

Por otra parte, el autor destaca que dicha forma de masoquismo se basa en el erógeno, que también califica de primario, y lo vincula a la actividad de cierta pulsión que denomina pulsión de muerte o pulsión de destrucción. Una parte de la cual sería puesta al servicio de lo que se conoce como sadismo, quedando otro sector como un remanente donde discierne el «masoquismo erógeno primario». De este modo, la pulsión de destrucción se desdoblaría en un fragmento reconducido sobre los objetos y otro que encuentra su objeto en el propio sujeto. De éste distingue, a su vez, el masoquismo secundario, correspondiente a una reintroyección del sadismo.

En cuanto a la tercera forma, el masoquismo moral, allí no es tan evidente su vínculo con la sexualidad. En particular, desaparece la condición que parecía general de todo padecer masoquista proveniente de la persona amada. Lo que parece, más bien, es que "el padecer es lo que importa, no interesa que lo inflija la persona amada o una indiferente".

Destaca además algunos casos en los que le fue dado encontrarse con una suerte de «sentimiento de culpa inconsciente» que se exterioriza en una extraña satisfacción obtenida de las resistencias hacia el restablecimiento, vinculada a la «reaccción terapéutica negativa». En relación a este punto, manifiesta además que en algunos casos de neurosis graves, refractarias al tratamiento psicoanalítico, los síntomas desaparecen ante circunstancias tales como un matrimonio desdichado, la pérdida de la fortuna económica, una grave enfermedad orgánica. Aparentemente, un padecimiento ha venido en sustitución de otro, tomando su relevo.

En cuanto a la explicación de semejantes fenómenos clínicos, Freud vincula la «conciencia inconsciente de culpa» a la tensión que puede darse entre el yo y el superyó en el sujeto debido a que aquél "puede volverse duro, cruel, despiadado hacia el yo a quien tutela. De este modo, el imperativo categórico de Kant es la herencia directa del complejo de Edipo", ya que dicha instancia psíquica surge, según sus teorías, de la desexualización de este complejo, en el que en virtud del masoquismo primario el sujeto se hace castigar por un poder parental. Luego, el mismo puede ser revivido mediante el proceso de regresión que torna fallida su superación.

Sadismo y masoquismo están incluidos en el Manual 

diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales




Sadismo y masoquismo quedaron atrapados durante más de un siglo como "enfermedades mentales" potencialmente peligrosas. No se establecía una distinción entre el asesino sádico y el practicante de sadomasoquismo consensuado. En la quinta edición de DSM-5, publicada el 18 de mayo de 2013, siguen incluidos éstos trastornos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Sadomazoquismo

El masoquismo es la excitación sexual como consecuencia del sufrimiento propio, bien sea por dolor físico, bien por humillación o malos tratos.
El placer sexual obtenido al sufrir dominancia y humillación es muy antiguo, ya Aristóteles suplicaba a Filis, una mujer pública, que le utilizase como caballo y golpeara sus nalgas.
El masoquista extremo no necesita realizar el coito para obtener satisfacción sexual, la práctica tiene mucho de masturbatorio ya que el coito es sustituido por la manifestación simbólica de la humillación más o menos real.
El sadismo es la excitación sexual provocada ante el hecho o la fantasía de someter a otra u otras personas a sufrimiento físico o psicológico. El sádico por tanto, no sólo obtiene excitación al inflingir dolor físico sino también al humillar, someter y degradar a la persona.

El placer por la crueldad y el sadismo difieren en el hecho que el sadismo conlleva la excitación sexual, mientras la crueldad es el mero deleite que algunas personas pudieran experimentar ante el sufrimiento ajeno.
El nombre de sadismo deriva del famoso escritor francés Marques de Sade, coetáneo a la revolución francesa. El marques fue protagonista de diferentes escándalos al ser denunciado por prostitutas que le acusaban de drogarlas y golpearlas. Por ello pasó 13 años en prisión que dedicó a escribir sus fantasías como contestación a las cartas de amor que se su esposa le mandaba.Otras culturas
También en otras culturas muy distantes de la occidental encontramos restos de prácticas sadomasoquistas.
Los indios chocóes según informa el Doctor José Manuel Reverte Comas, se excitan sexualmente en el matrimonio con respectivas acciones sadomasoquistas. Ella le clava las uñas al marido en el mentón hasta hacerle sangre y él le da a ella unos fuertes y dolorosos pellizcos en las caderas que le producen hematomas.
Asimismo, los hindúes señalan en algunos de sus escritos, siete clases de mordiscos mediante los cuales obtiene placer sádico el que lo da y excitación masoquista quien lo recibe.
Es antigua costumbre en la Isla de Borneo y otras de Malasia e Indonesia que el varón atraviese su glande con una varilla metálica llamada “kalang” rematada por dos botones metálicos. De esta manera practica el coito cosa que sus mujeres parecen agradecer bastante, pues incluso les regalan a ellos algún “kalang” de repuesto de vez en cuando.
En busca de referentes
Estas conductas sexuales han sido a menudo tachadas de desviaciones sexuales, aberraciones e incluso enmarcadas dentro de las patologías como “perversión demasiado alejada de lo normal”. Sin embargo, la desinhibición sexual, ha sacado a la luz el hecho de que este tipo de conductas sexuales, forman parte de la vida sexual de muchas personas que no sufren ningún tipo de patología. 
Cabe mencionar que la normalización de este tipo de prácticas ha llegado al punto de celebrarse encuentros sadomasoquistas, como el Primer Evento Sadomasoquista que se celebró en Buenos Aires, en el que además de ofertarse diferentes elementos de tortura y conductas típicamente sadomasoquistas, se especifica el Código de Vestimenta consistente en prendas de cuero, pvc, látex y ropa oscura.
A pesar de esto, el mundo del Sadomasoquismo sigue envuelto en un alo de misterio y depravación y es que quizás, la línea que separa placer sexual saludable del trastono sexual es difícil de percibir si no contempla desde una perspectiva sexológica.
Con estas premisas no es complicado entender el motivo por el cual, Internet se ha convertido en un lugar perfecto y seguro para saciar el apetito Sadomasoquista de muchas personas. Proliferan las páginas dedicadas a fotografías, vídeos y venta de objetos relacionadas con el sadomasoquismo.

Plan de Nalgadas

El Plan de Nalgadas Spencer

Dorothy Spencer (1936) (The Spencer Spanking Plan)

Prólogo

Nalgadas modernas

Poniendo en marcha el Plan

Azotes modernos

Reglas y Regulaciones

¡Una palabra de advertencia!

Cómo deben darse las nalgadas modernas

¿Esta disciplina realmente ayuda?

Como deben darse las azotainas modernas

Una palabra a los hombres casados

Una palabra a las esposas

Nalgadas para mujeres solteras

Una última palabra

Prólogo.

Hace algunos años concebí la idea de solucionar los malentendidos domésticos de nuestro hogar de un modo original: dando y recibiendo castigo corporal cuidadosamente regulado.
Mi idea era inaugurar un sistema de disciplina cooperativa que beneficiara sinceramente a la parte culpable y al mismo tiempo pudiera prevenir problemas realmente serios suministrando un método de ajuste definitivo, justo y efectivo. El plan tuvo un éxito maravilloso. Satisfechos por la felicidad que logramos mediante el funcionamiento de nuestro nuevo concepto, comentamos con algunos de nuestros amigos íntimos el plan y ellos, también, adoptaron el método comentándonos los mismos resultados felices.

La noticia comenzó a esparcirse y pronto, para mi gran asombro, me encontré asediada por cartas de todas partes del país preguntando detalles de lo que llamaron “El plan de nalgadas Spencer”.
Retrocedí un poco por la publicidad que todo esto naturalmente tuvo. Una cosa era hablar de nuestro arreglo con amigos íntimos y otra muy distinta discutirlo con extraños. Con recelo, pero sintiendo que quizá era mi deber, en vista de tantos pedidos de ayuda y consejo que recibí, respondí varias de las cartas y acordé enviarles la información deseada, pidiendo una pequeña cifra por mis honorarios ya que me tomó un tiempo considerable y no
poco trabajo organizar mis ideas de acuerdo a cada caso.
Así el “Plan de nalgadas Spencer” se volvió algo definitivo en lugar de un término vago. Me vi comenzando un sistema de disciplina cooperativo que atrapó a toda la nación del modo más entusiasta. Por supuesto, y naturalmente, mis esfuerzos fueron malentendidos por mucha gente. Me encontré en contacto con no pocos maniáticos e idiotas. Pero en el conjunto mis ideas tuvieron una espléndida recepción y tengo muchas razones para creer que mis esfuerzos han producido mucho bien.

Nunca he proclamado que el sistema de Spencer fuera una panacea infalible para todos los problemas de la humanidad ni soy de la opinión de que puede o debería ser adoptado por todos.
Creo, sin embargo, que la idea implementada apropiadamente funciona, y que la mayoría PUEDE obtener beneficios reales de ella si adopta la actitud correcta y vive cuidadosamente de acuerdo a las reglas y regulaciones. No prescribo el Plan Spencer como un remedio que se debe tomar. Sólo los médicos pueden prescribir y yo no soy médico. La ley, no obstante, permite que cualquiera pueda vender sus CREENCIAS y OPINIONES.

Los principios del castigo corporal moderno, como se definen en el Spencer Plan, me han ayudado –y a mucha otra gente– y es mi CREENCIA y mi OPINION segura que si siguen la idea cuidadosamente también los ayudarán a ustedes. Deseándoles éxito. Sinceramente,
Dorothy Spencer.

Nalgadas Modernas

¿Qué son las nalgadas o los azotes modernos?

Es un producto de hoy, un acto de disciplina dado bajo condiciones cuidadosamente definidas y controladas. La brutalidad es totalmente ajena a la idea. La venganza, la opresión, la fuerza y la violencia quedan fuera del plan en todo sentido.
La idea de las nalgadas modernas es administrar un castigo cuando es necesario, luego seguir adelante y olvidar el incidente.

De este modo, cada desacuerdo es cerrado efectivamente antes de que tenga tiempo de transformarse en verdadera discordia volviéndose odio, indiferencia o incluso una gran crisis que puede no solucionarse. La pareja que tenga demasiadas diferencias que sean irreconciliables deberá solucionar su antagonismo en las cortes de divorcio. Además, cuando se administran las nalgadas y los azotes modernos, se tiende a mejorar las disposiciones, incrementar la felicidad doméstica, crear espíritus no egoístas mucho más deseables y eliminar muchas otras incomodidades.

La operatoria del plan propone una búsqueda generosa de altos ideales. El deseo de sumisión, lealtad y obediencia para un beneficioso sistema cooperativo de disciplina.

Poniendo en marcha el plan Las parejas que han logrado mayor éxitto con las doctrinas de castigo corporal moderno insisten en la necesidad de utilizar un Sistema definido. No actúan por ensayo o error. Lo que se debe hacer es: establecer las causas que producirán la disciplina. Consensuar todos los aspectos del tema. No decidir las cosas de acuerdo al capricho del momento. Hacerle saber a la esposa por qué va a ser nalgueada entonces ella podrá observar sus pasos y tratar de evitar la disciplina si puede. De esa manera será justo. Lo mismo debe hacer ella por usted. 

No querrá que ella lo azote por ninguna causa pasada, como si fuera un niño. Usted querrá saber antes qué acciones producirán la disciplina. Entonces podrá regular su conducta de acuerdo con esto. 

Es el único modo razonable. Las mujeres modernas están aceptando las doctrinas de las nalgadas modernas. Ellas aprueban la idea porque propone una solución definitiva para muchas situaciones que antes las dejaban perplejas. Saben de antemano qué esperar. Si cometen una falta saben que van a ser disciplinadas por eso. El asunto será reajustado rápida y beneficionsamente, serán nalgueadas y luego perdonadas. El incidente no se trasformará en una pelea peligrosa. No se dirán palabras amargas. La seguridad del hogar –el futuro del matrimonio– no será puesta en peligro.
Una nalgada moderna no es algo terrible de aguantar. Duele un poco, por supuesto. Tiene que doler para ser efectiva. Pero no hay peligro. El dolor temporal es beneficioso –enseña la lección– y cuando termina: EL CONFLICTO TERMINA.
¡Pocas mujeres después de acostumbrarse a ser nalgueadas –del modo moderno– desecharían la idea ni volverían al viejo sistema de peleas por nada del mundo! Esto ha sido probado una y otra vez.

Azotes Modernos.

Aquí tenemos la caracterísitca más original pero más valiosa de la disciplina moderna. Las mujeres son nalgueadas y los hombres son azotados. El marido nalguea a su esposa, y la esposa azota a su marido. Es cooperativo, no unilateral. Es el sistema de disciplina más justo jamás concebido y es conducido bajo las más claras REGLAS y REGULACIONES que salvaguardan la práctica desde todos los ángulos.

Estas Reglas y Regulaciones DEBEN SER OBSERVADAS AL PIE DE LA LETRA, ya que salvaguardan la totalidad del plan. Aquí se las presento sin más:

Reglas y Regulaciones

1- Las mujeres deben ser nalgueadas, nunca azotadas. Cualquier diccionario explica la diferencia. El mio lo hace de la siguiente manera: “azotar: golpear con un látigo, cinturón o correa. – nalguear: dar palmadas fuertes en las nalgas.” Bajo las Reglas Spencer una muchacha o una mujer puede ser nalgueada con la palma de la mano abierta. Ningún otro instrumento puede ser utilizado, ni siquiera una regla o una correa liviana.

2- Debe tenerse cuidado de no lastimar la piel o dañar el cuerpo de ninguna manera. El castigo, sin embargo, debe ser lo suficientemente extenso como para ser efectivo y enseñar la lección.

3- El castigo nunca debe ser administrado con ira. Espere hasta que ambas partes estén calmadas para que pueda ser realizado correctamente.

4- Cuando el castigo termina el incidente debe quedar cerrado. Cualquier reclamo hacia el compañero castigado después de las nalgadas o los azotes es una violación directa de todo el método de corrección.

5- Las nalgadas o los azotes nunca deben ser dados por un tercero bajo ninguna circunstancia, ni nadie es informado sobre el tipo de disciplina empleado sin el LIBRE CONSENTIMIENTO y el permiso VOLUNTARIO de ambas partes.

6- Los castigos pedidos DEBEN ser dados. Aquí tenemos una de las características más importantes del Plan Spencer. No es suficiente aceptar la disciplina sin queja o discusión cuando la otra parte decide que debemos. Debemos además SOLICITARLA cuando sabemos que la merecemos!

7- Los hombres deben ser azotados. Una correa de cuero, una paleta de madera o una regla pueden ser empleados para administrar el castigo. Las esposas deben ser extremadamente cuidadosas, sin embargo, para no cortar la piel, lastimar o dañar al esposo en ningún modo.

8- No más que dos castigos pueden ser administrados en un mismo día. Es muy poco necesaria esta precaución, pero cubre muy raras e inesperadas circunstancias. En los realmente raros instantes que la esposa realmente merece más de dos castigos en un día el mismo deberá ser pospuesto para el día siguiente o cuando el esposo considere oportuno. Lo mismo ocurrirá si es el esposo el que necesita tan extrema disciplina.

9- El castigo debe infligirse sobre la piel desnuda. De ninguna otra manera se puede chequear cuidadosamente el progreso de las nalgadas o la azotaina. Recuerden, la idea del castigo corporal moderno que la piel efectivamente arda sin cortar o dañarla de ningún modo. Para lograr el objetivo de manera inteligente, sin embargo, DEBE hacerse un control constante de la piel. Las nalgadas o azotainas administradas sobre la ropa, incluso ropa fina,es “castigo ciego”. Puede ser demasiado severo, o no lo suficiente.

10- Las doctrinas Spencer proponen la ACEPTACIÓN INMEDIATA de la disciplina. No debe haber discusión, ni protestas, ni ruegos para tratar de evitarla, ni resentimientos acerca de la misma.

¡Una palabra de Advertencia!

Cuando un hombre comienza a nalguear a su esposa –bajo el Plan Spencer– es apto para hacerlo desde el primer momento. Lo mismo pasa con las mujeres cuando empiezan la práctica de azotar a su esposos. La verdadera novedad del asunto –la nueva sensación de poder– a menudo hace que se entusiasmen demasiado en el uso de sus derechos. Esto debe evitarse cuidadosamente.
Ninguna mujer quiere ser nalgueada más seguido de lo necesario para su propio bien y ningún hombre quiere ser azotado indiscriminadamente. La utilización demasiado frecuente de estas nuevas doctrinas destruye su efectividad. Recuerden esto bien. Por otro lado –después que una lista de causas fueron establecidas– no sea flojo en administrar la disciplina. ¿Entiende a lo que me refiero?

Primero que nada reúnanse a hablar sobre las cosas A FONDO. Llegue a un entendimiento. SEPA lo que está haciendo. Llegue a un acuerdo. No deje nada librado al azar o al capricho del momento.
Suponga por ejemplo que el marido es un conductor peligroso. Le gusta la velocidad y conduce el auto de la familia demasiado rápido. Su esposa reconoce el peligro y una de sus causas es “conducir rápido”. Ella informa que va a escribir en la lista que él no puede exceder los 64km por hora y si lo hace lo va a azotar por eso!

Muchas mujeres están haciéndolo desde que varias campañas de seguridad han comenzado y pienso que es algo poderoso, bueno y sensible. Muy bien, ella le ha dado su ultimatum. Si él conduce por encima de los 64km por hora lo azotará. Y deberá hacerlo cada vez. A esto me refiero cuando digo no ser flojo. Cuando se ha violado una regla –cuando cualquiera de las partes NECESITA la disciplina– vea que la reciba. No sea clemente o flojo por su bien! Es la única manera que puede realmente ayudarlo.

Cada uno debe hacer su propia lista escrita de faltas que desearían fueran erradicadas en el otro. Hablen de ello con sensibilidad. Luego firmen acuerdos escritos como los que les propongo más adelante en este curso y respétenlos al pie de la letra. Se requiere verdadero espíritu deportiva, real, honesta cooperación y cada hombre o mujer debería estar orgulloso de tener un compañero con un corazón y un alma lo suficientemente grandes como para demostrarlo.

Cómo deben darse las Nalgadas Modernas

Una pregunta que mucha gente hace cuando comienzan con la disciplina moderna es:
“¿Cuánto tiempo deben durar las nalgadas? ¿Cuántas palmadas deben darse?”
No puede haber una respuesta definida para esa pregunta. No recomiendo un número indicado de palmadas. La idea siempre es continuar con las nalgadas hasta que creas que han sido eficaces, sin recurrir a una dureza o severidad innecesaria.

Se ha descubierto que una nalgada aparentemente suave, aplicada a las nalgas, puede lograr un ardor significativo sin producir ningún daño or dejar evidencias de tratamiento áspero o desagradable. El objetivo es que se produzca cierto ardor y la piel quede caliente y suave de modo que el movimiento repetidamente descendente de la mano sea lo suficientemente severo como para que el que lo recibe sepa que está siendo realmente disciplinado.

Azotando las nalgas un rato largo, primero en un sector y luego en otro, la mujer experimenta suficiente ardor e incomodidad como para aprender realmente una lección a partir de la experiencia. Su piel no ha sido dañada, sólo se vuelve rosada y lo suficientemente dolorida como para que desee que se termine. Muchas mujeres lloran muy fácilmente si las nalgadas son prolongadas por unos cuantos minutos –incluso de esta manera cuidadosa y suave– unas cuantas lágrimas son beneficiosas antes que la disciplina termine.

Aquí está el programa que sigue la mayoría de las parejas:

Cuando debe darse un castigo, se ordena a la esposa ir a su habitación y prepararse. Esto significa que ella debe desvestirse y esperar en la habitación hasta que el marido vaya a disciplinarla. Cuando su marido entra en la habitación no debe tardarse en llevarse a cabo la disciplina. Ella no debe discutir acerca del tema –rogar que la deje ir– o mostrar ningún signo de resentimiento. Debe obedecer sin decir una palabra. Es mejor no decir una palabra durante este período.

La esposa debe colocarse silenciosamente sobre el regazo de su marido, luego que él se sentará en el borde de la cama. Sosteniéndola en el lugar, en la posición histórica para las nalgadas, comenzará a nalguearla. Su deber es hacer el trabajo bien llegando hasta el mayor dolor posible. La nalgada terminó –y aún sin hablar– el marido debe hacer que su esposa se incorpore y luego abandonar la habitación en silencio.

Es el deber de la esposa –después de vestirse y secar sus lágrimas (si las nalgadas han producido alguna) ir hacia su marido y entonces agradecerle por administrar la disciplina, y besarlo. Si esto parece difícil de hacer entonces han perdido el verdadero espíritu del Plan y DEBERAN HACERLO para recuperarlo! Las relaciones amistosas deben ser reestablecidas de inmediato.

¿Esta disciplina realmente ayuda?

No hay duda al respecto. Ya que las mujeres saben que las Nalgadas Spencer son Seguras pero al mismo tiempo siguen siendo nalgadas. Y duelen lo suficiente como para enseñar una buena lección.
¡Hace que la señora piense dos veces antes de repetir la ofensa por la que es castigada! Es una experiencia que produce una impresión que se recuerda beneficiosamente. A las mujeres les interesa porque les ofrece un AJUSTE RAPIDO de las dificultades, sin retos o discursos cansadores. Pocas mujeres después de acostumbrarse a las nalgadas descartarían la idea por nada del mundo y te dirán que la disciplina es efectiva y algo que ciertamente evitarían si pudieran! Por eso es efectiva.
Cómo deben darse las azotainas modernas

Si el marido va a ser azotado recibe la orden de ir a su habitación y prepararse para el castigo. Debe obedecer sin una palabra de queja o discusión. Deberá desvestirse y luego estirarse a lo largo de la cama, boca abajo. Tendrá que esperar en esta posición hasta que la esposa entre en la habitación, ya sea que entre inmediatamente o lo deje esperando varios minutos, como hacen algunas mujeres. 
Apenas ella entra en la habitación y sin hablar comenzará a azotarlo. Su trabajo es hacerlo eficientemente –efectivamente– pero humanamente. Ella debe observar todas las reglas cuidadosamente y al mismo tiempo hacer la sesión efectiva y verdaderamente beneficiosa.
Algunas mujeres usan sólo una paleta de madera. Otras una correa. La gran mayoría usan ambos. La paleta primero –para calentar bien la piel– y luego una aplicación inteligente de la correa de cuero.
Frecuentemente se utiliza un cinturón de hombre. Muchas esposas requieren que éste sea colocado listo para usar cuando el hombre asume la posición para ser azotado.

Los azotes modernos hacen mejores a los hombres por varias razones. Primero que nada está el beneficio que produce la humillación. Este es un acto de sumisión completa. Ya extenderse sobre la cama obedientemente y prepararse para el castigo lo hace mejor. Antes que la paleta es aplicada una sola vez, antes que el primer movimiento de la correa, la disciplina comienza a ser efectiva y beneficiosa por esta sola razón.

Es un acto de entrega –y siendo un gesto voluntario de sumisión– produce más bien de lo que podrían hacer millones de palabras. ¡No piense por un momento que las mujeres modernas no están aprendiendo a que sus azotainas sean efectivas también! Sólo porque están utilizando reglas de sentido común para salvaguardar la práctica de cualquier aspecto de brutalidad no piense ni por un momento que están administrando azotainas jugando o que no pueden hacer de la disciplina algo realmente de temer.

Si la idea le parece tonta –si siente que es una noción estúpida creer que cualquier mujer puede azotar a su hombre efectivamente– especialmente bajo reglas y regulaciones planteadas en este curso usted se llevará una sorpresa!

Usted haga SU PARTE y puede depender de esto: ELLA APRENDERA A HACER LA SUYA.
Una palabra a los hombres casados

Muchos hombres preguntan por mi Plan. Esto no debe sorprender. El hombre promedio está tan impaciente por lograr que su matrimonio sea exitoso como su mujer.

Envío mis más cálidas felicitaciones a todo hombre que tenga la mente lo suficientemente abierta como para probar los efectos del Sistema Spencer en su hogar. Creo que él está haciendo un gesto galante, que está exhibiendo verdadera caballerosidad hacia su compañera de matrimonio.

¿Por qué? ¡Porque el Plan Spencer es lo más justo que se ha concebido para las mujeres! La hace absolutamente IGUAL a su marido, como todos los hombres de verdad quieren que su esposa sea!
Recuerde, cuando están firmando el contrato de nalgadas con su esposa dos cosas suceden. Usted gana el derecho de nalguearla y ella gana el de azotarlo. No es un asunto unilateral!
Las mujeres americanas son demasiado independientes como para aprobar un sistema que no les de igualdad. Y aquí, Sr Esposo, déjeme sugerirle algo:

Si usted acepta este plan y espera ponerlo en marcha, por qué no empezar aceptando una azotaina enseguida?

Nada puede probar mejor a su esposa que sus intenciones son las mejores, que usted hará todo lo que esté de su parte para seguir ese camino. Sugiero que tengan una charla íntima.
Lean el plan juntos. Explíquele que ella no necesita más nalgadas que usted azotainas. Dígale que se arrepiente de pequeñas cosas que ha dicho o hecho desde que están casados y que desearía que ella lo discipline por eso aquí y ahora. Dígale que ella es la UNICA PERSONA EN EL MUNDO a la que daría semejante privilegio, lo cual por otro lado es verdad. Entonces pídale que firme el Contrato Spencer con usted. Haga una lista de sus faltas, ella hace una lista de las suyas. Pónganse de acuerdo y firmen.

Entonces pídale que le de una azotaina. Dígale que usted quiere ser el primero en recibir la nueva disciplina.

Ella puede argumentar que usted debería esperar hasta que una de las causas de la lista sea violada, etc. Sea firme, no obstante, y dígale que realmente se sentirá mejor si le da una azotaina enseguida.
Como sus contratos especifican que los castigos solicitados deben ser dados, ella está obligada a aceptar su petición. Y usted encontrará que esta cortesía de ceder el primer derecho a disciplinar será apreciada y ganará mucho más su aprobación y consentimiento acerca de todo el sistema. Una palabra a las esposas

La vida moderna ha desarrollado muchas innovaciones y en cierto grado ha revolucionado las opiniones y los hábitos.

Es imposible ignorar el progreso. Si nos aferramos a fórmulas del pasado y evitamos abrirnos a nuevos puntos de vistas que son el resultado natural de los cambios de la civilización el estancamiento moral sería inevitable. Nos transformaríamos en un pueblo estúpido y decadente.
Uno de los dilemas que enfrentan las mujeres modernas es el CASTIGO CORPORAL. Una disciplina antigua con un estilo nuevo y moderno.

Las nalgadas modernas poseen muchas mejoras sobre los latigazos de antaño como los aviones sobre el par de bueyes, o la radio sobre el viejo fonógrafo! Ser nalgueado hoy es tan aceptable para nuestro código social como ser felicitado! No es ninguna deshonra. Se está haciendo, tiene el sello de la aprobación moderna, lo que es
correcto.
Si su esposo, por lo tanto, desea adoptar las DOCTRINAS SPENCER felicítese. Significa que desde ahora es su igual absoluto y que todo el peligro de un matrimonio infeliz desaparecerá. Por favor! No tenga miedo a las nalgadas modernas. Dolerán un poco, por supuesto. Tienen que doler o no harían ningún bien. Pero las reglas y regulaciones Spencer la protegen del más mínimo daño o peligro. Léalas y lo comprobará. Su marido no puede azotarla. Y lo único que puede hacer es nalguearla con la palma abierta de la mano. En cambio usted gana el derecho de azotarlo.

Por supuesto usted también debe observar todas las reglas Spencer. La brutalidad no forma parte del plan de ninguna manera bajo ninguna circunstancia. Pero gana el derecho de disciplinarlo. Usted puede azotarlo, él puede nalguearla. Se soprenderá por cuánto bien usted ganará con las nalgadas Spencer del mismo modo que al ver cuánto bien le harán a su esposo sus azotainas. Pruebe el método por seis meses, vívalo fielmente y nunca deseará volver a los viejos tiempos. Estoy segura.
Nalgadas para mujeres solteras

Creo que cada muchacha moderna debe firmar un contrato de nalgadas con sus padres, alguna hermana o pariente cercano.

Creo que verá que al avanzar este paso podrá mejorar su disposición cien veces, que esto le proveerá protección y sentido de la dirección que es mucho más difícil conseguir de otra manera. El dicho “la madre sabe más” es bastante cierto noventa y nueve veces cada cien. Es tan aplicable a la muchacha durante la adolescencia, los veinte y tantos o la infancia.

La madre no es su mejor amiga pero sí su mejor consejera. Permanece como una amiga y consejera confiable en medio de todas las tentaciones y pruebas turbulentas de la vida.
Una mujer joven debería estar orgullos de importarle a su madre y a su padre. No hay nada inteligente en la desobediencia. Conduce a problemas inevitables.

Unas nalgadas administradas apropiadamente es uno de los mejores métodos de mantener la disciplina sin efectos secundarios perturbadores.

Ninguna mujer joven quiere ser sermoneada contínuamente. Ninguna muchacha quiere que sus padres la regañen. El hábito de quejarse y reprender crea espíritu de DISCORDIA y destruye el hermoso compañerismo que debe existir entre todas las partes involucradas.

Las nalgadas enseñan a la muchacha una lección real y cuando terminan todo el problema queda terminado. La atmósfera no estará cargada de conflicto y emociones dañinas. Los pucheros se terminarán. La armonía se mantendrá. Una última palabra

El Plan Spencer ha sido probado cuidadosamente durante siete años y sé que ha producido éxitos maravillosos en muchos hogares. La cuestión principal es asimilar la idea de AYUDAR y SER AYUDADO. Si usted hace esto y vive de acuerdo a las reglas y regulaciones cuidadosamente el éxito está casi asegurado.

Mordazas

Según la definición de diccionario, la mordaza es un instrumento que se coloca en la boca para impedir el habla, entre otras acepciones. Para todos aquellos que practicamos la sumisión y el bondage, la mordaza es un elemento indispensable a la hora de dominar a una persona. La mordaza es lo que nos permite evitar la protesta de la dominada ante una orden, es la que nos permite escuchar esos maravillosos gemidos de placer mmmmmmmmmfffffffffff, es la que nos permite ahogar los gritos (que principalmente son de extasis) de nuestra dominada.
Una mordaza bien colocada evita cualquier tipo de palabras molestas, solo gemidos.

Por supuesto que en este tipo de juegos, las mordazas son, aunque severas, un elemento mas que se agrega al placer erótico de las ataduras, y que una vez colocada dejan a la otra persona en un estado total de indefensión. Pueden ser fuertes, medianas o leves, depende del gusto de la persona a dominar y depende del juego que se vaya a realizar.


Si vamos a jugar un juego de dominación en la que la esclava o dominada debe lamer o besar partes del cuerpo de su ama, lo mejor es utilizar una mordaza leve para hacer mas ameno el juego. Para esto nada mejor que un pañuelo de seda o una medias. Se coloca en la boca de la esclava haciéndole morder la mordaza, de esta manera, los labios quedarán libres para aplicar besos en todo el cuerpo y, en el caso de que la mordaza sean unas simples medias, también le permitirá sacar la lengua.


Una mordaza un poco mas enérgica, en
estos caso es recomendable la utilización de bombachas de lycra o seda para introducir en la boca de la esclava, sujetándola luego con un pañuelo. Si se van a realizar actos de besos y lamidas, esta es muy buena ya que permite a la ama retirarla fácilmente bajando el pañuelo a la altura del cuello y quitando la bombacha o pañuelo de la boca para ser besada, luego se vuelve a tapar la boca y se sube el pañuelo del cuello dejando asi nuevamente indefensa a la esclava. En caso de que les guste usar cinta de empaque o de conducto, no es recomendable estar sacando y poniendo la mordaza, ya que dejaría marcas en la boca de la esclava. Cuando se use la cinta, deberá ser una mordaza que permanezca largo rato en la boca de la esclava. También es recomendable introducir en la boca una bombacha o pañuelo o medias para hacerlas mas efectivas.


No se recomienda el uso de algodón para tapar la boca, cuando el algodón de moja y se muerde puede producir que algunos trozos se desprendan y estaríamos en problemas. Si se usa cinta y se le quieren dar varias vueltas la cabeza, es conveniente el uso de alguna gorra baño o (para mi lo mejor) un pañuelo en la cabeza, de esta forma evitaremos que los pelos se peguen a la cinta y no sufra tanto nuestra esclava.
Podemos usar todo tipo de material para las mordaza, pero yo recomiendo todo lo que sea seda, raso, lycra, satén, etc. Estos materiales producen una sensación extra de placer por la suavidad que tienen. En mi caso las mordaza con pañuelos son mis favoritas.


También están las bolas (ball-gags) por lo general son de goma y vienen acompañadas de correas para sujetar atrás. No son muy efectivas para impedir el habla, pero son un fetiche importante para los amantes del caucho. Están también las penis-gag, son mordazas bastante severas en las que un pene artificial es introducido en la boca de la esclava y su base cubre los labios, tambien viene con correas para sujetar a la nuca. Por lo general se utiliza en actos de sadomasoquismo fuerte ya que no es muy agradable esa sensación constante en la boca y en algunos casos los penes llegan casi hasta la garganta.

No dejes a una persona sola mientras está atada

Una de las precauciones en la práctica del Bondage que no nos cansamos de repetir, es no dejar nunca sola a una persona atada. Personalmente me lo han pedido muchas veces pero es algo que, por decisión propia, no hago. Aún así, el estar atado, sin posibilidad de escapar, en un lugar a solas, es una fantasía recurrente para muchos.

Si tengo a un sumiso atado y me apetece salir un rato a la calle, se me plantea inmediatamente el dilema de la seguridad: “no dejar nunca sola a una persona atada”, y por precaución no lo hago. De hecho, me aseguro (si estoy en otra habitación, por ejemplo) de que el sumiso tenga algo cerca con lo que poder hacer una señal sonora si necesita mi presencia. Pero ¿que ocurre si queremos ausentarnos 10 minutos de casa para bajar a por tabaco, o simplemente queremos que se sienta solo e indefenso durante ese período de tiempo?. A la hora de tomar esta opción debemos ser adultos y haber sopesado antes todos los riesgos.

Desde Planeta BDSM recomendamos NO dejar solo a nadie mientras está atado, pero en caso de hacerlo (y habiéndose decidido por consenso entre dos personas adultas que conocen los riesgos y lo han meditado)… ¿te has planteado que medidas de precaución se deberían tomar?

En el caso de usar cadenas ¿le dejaríamos la llave del candado en un lugar accesible, o usaríamos bridas de plástico en lugar de candado? ¿Si usamos cuerdas, con dejarle cerca unas tijeras de bondage será suficiente para que se desate él solo?. Estamos planteándonos cómo facilitar a nuestro prisionero la huida en caso de necesidad, aunque, para muchos, el saber que pueden desatarse solos y sin ayuda, le resta emoción al hecho de estar atados.

Por último, deberías meditar algo ¿cómo te sentirías si dejas a alguien encerrado y la casa se incendia y muere? ¿cómo te sentirías si, por algún motivo, se indispone o enferma, y muere ahogado en su propio vómito mientras lo has dejado solo?. Aparte del hecho de que quizás te encuentres una denuncia, ¿estás preparado para afrontar un hecho semejante?

Piensa que aunque dejes una llave a su alcance nunca es seguro. Puede estar mareado, le puede entrar el pánico o darle un ataque al corazón… Piensa en el peor de los escenarios: fuego en la casa y tu sumiso encadenado a cualquier cosa. En este caso llamar al 911 es mucho más fácil que el funcionamiento de un mecanismo de bloqueo. ¿Le dejarás un móvil para que pueda llamar a urgencias si es necesario? ¿Aunque si está atado, como va a poder llamar?

Una pequeña trampa sería vendar los ojos la esclavo y hacerle creer que le hemos dejado sólo en casa. Hay que decir que las nuevas tecnologías ayudan mucho hoy día, ya que podemos recurrir fácilmente a una cámara para vigilar a nuestra víctima a distancia.

Lo cierto es que estar desatendida puede ser mentalmente muy emocionante para la persona atada, mientras espera el regreso de su Amo para que la libere, pero ¿merece la pena el riesgo? Al no querer dejar a alguien atado y solo, es cierto que nos estamos preocupando por la posibilidad de que suceda una enfermedad, incendio, terremoto, huracán, tornado, robo, y todo tipo de cosas que rara vez ocurren. Si bien, también es cierto, que preocuparte por estas cosas que no suelen ocurrir no debería impedirnos disfrutar al máximo del bondage, sólo ayudarnos a disfrutarlo mejor y más seguros.

Si lo queremos hay muchas maneras de dejar que el sumiso atado se libere él solo: usar cuero o bridas, y dejarle una tijeras a mano para cortarlas. O usar candados de plástico con numeración. Una cosa buena de las bridas (y de los candados de plástico) es que no se pueden reutilizar con lo que sabremos si las ha cortado cuando volvamos a por nuestro sumiso.

Pero si lo único que quieres es saber si se ha movido del sitio mientras estabas fuera, puedes usar una cámara de vigilancia. O un buen truco es esparcir polvos de talco alrededor suyo, así cuando vuelvas sabrás si se ha movido.

Incluso a pesar del peligro asociado, hay muchas personas que practican el llamado selfbondage o autobondage, y se atan/inmovilizan ellas solas.

Una pregunta que deberías hacerte: si se diera el peor de los casos ¿incluso con los documentos legales adecuados estás seguro de poder justificar el haber dejado a una persona sola, atada e indefensa?

domingo, 25 de diciembre de 2016

Palabra de Seguridad

Palabra de seguridad

Dado que muchas de las situaciones durante una sesión contienen elementos de fantasía y/o rol, y que en algunos de ellos se escenificaba la “protesta” del participante sumiso, era necesario crear un sistema de comunicación que le permitiera a este dejar claro el momento en que su protesta era real y equivalía al deseo de no continuar. Y era preciso que el Dominante pudiera percibir nítidamente este deseo y diferenciarlo de la escenificación del “¡no, no más!” que podía ser parte del juego sexual pactado. La solución, fue la denominada Palabra de Seguridad. Puede ser una palabra de rápida dicción y sonora (“stop”, “tango”), una que sea significativa para quien la debe recordar (por ejemplo el nombre de una persona familiar), etc.

La palabra-código (también así llamada) es usada por la parte sumisa para indicar de forma rápida que el grado, las circunstancias o la actividad que se está desarrollando, no es de su gusto y que desea parar. La ética del BDSM prefija que en todo momento la parte dominante respetará dicha manifestación e interrumpirá la actividad.

La primera mención constatable del concepto se registra a finales de 1992 y se refiere a unas precisiones fonéticas aparecidas en el círculo activistas alemanes S/M-Szene :

La palabra de seguridad no debe contener sonidos fonéticamente tenues, para evitar su mala audición con música ambiental. Tampoco debe contener la vocal “i”, ya que esta es difícil de entender si la voz está tomada.

La palabra de seguridad es el medio a utilizar en casos de verdadera urgencia, cuando surge la necesidad de ir al baño, se recuerda que se ha dejado el grifo de la bañera abierto, la otra parte está deslizando una pluma de ganso por las plantas de los pies de la persona sumisa, sin saber que esta tiene insoportables cosquillas en esa zona, o cuando se quiere interrumpir la sesión por otras razones.
Su uso es generalmente indiscutido, especialmente en los comienzos de una relación, pero contiene también algún riesgo, como deja claro Datenschlag:

Abandonarse demasiado a la palabra-código, puede a veces perjudicar la seguridad. En el caso de juegos emocionalmente profundos, puede encontrarse la parte sometida demasiado abstraída e inmersa en sus emociones como para usarla.

Dentro de la comunidad BDSM, existen otras formas minoritarias de contemplar el empleo de la palabra de seguridad, especialmente para los practicantes del metaconsenso. Para ellos, la parte pasiva o sumisa cede voluntariamente y previo consenso, la completa responsabilidad sobre el desarrollo de la sesión a la parte activa o dominante. En esos casos es la parte activa la que decide si interrumpir o no la sesión, lo que presupone (además del previo consenso) un elevado grado de confianza y conocimiento entre ambas partes. Por último, los activistas de la Old Guard rechazan el uso de la palabra de seguridad, por entender que es un limite no deseado en la entrega.