Servicios Profesionales.
 |
| Dominatrix |
En el BDSM, por su fuerte implicación con el sexo, se encuentran también una serie de ofertas de servicios contra pago, por las que una mujer (generalmente) ofrece determinado tipo de servicios relacionados con las prácticas del BDSM, en el rol de Lady, Dómina o Dominatriz (en un 95 % de los casos) o en el de sumisa (muy infrecuentemente). Mucho menos frecuente es la oferta de servicios de varones tipo "dominante" o "sumiso", y casi siempre relacionados con la homosexualidad masculina. En todos los casos anteriores se dan las premisas de la prostitución especializada: acuerdo previo sobre el precio y delimitación de los servicios que se ofrecen. No siempre se incluye el sexo penetrativo en ellos, incluso esto es poco frecuente en el tipo más conocido (el de las dominatrices), en el que -caso de solicitarlo el cliente- a veces se encomienda dicho servicio, sustitutoriamente, a otra profesional que actúa como doncella o sumisa de la primera. Las actividades se suelen desarrollar en los llamados estudios, con mayor o menor acondicionamiento estético-fetichista. Los no-profesionales prefieren para esos lugares la denominación de mazmorra o sala de juego.
La sensibilidad de la comunidad BDSM hacia la llamada dominación profesional es compleja. El mundo de la dominación profesional o de la prostitución especializada suele recibir un amplio tratamiento en los medios de difusión masivos (prensa y televisión) al hablar de BDSM. Este tratamiento es superior en grado al que representan dichas actividades en el global de la comunidad. Esto se debe, probablemente, a la mayor dificultad de contactar, entrevistar y grabar a miembros no-profesionales, en contraste con la facilidad de acceso a los profesionales. Lo descrito es una situación válida para casi todos los países europeos, incluida especialmente España. TVE emitió bajo el nombre Sexo secreto un documental sobre esa misma dominación profesional, centrada esta vez en Barcelona. Véase también el epígrafe sobre Televisión en este mismo artículo.
En 1997 aparece a 150 km de Praga, República Checa, el "Other World Kingdom", un centro de la denominada dominación femenina profesional, un lugar de pago o finca constituida alrededor de unas antiguas mansiones ducales, en las que "reina" la mujer dominante o soldada(profesional) bajo la atenta mirada de la Reina Patricia I(personaje metido en ese papel) y en la que todos los hombres son "esclavos" que pagan puntualmente sus "impuestos" a la femenina y monárquica sociedad
Películas y documentales que muestran escenificaciones del mundo de la prostitución especializada en el BDSM, además del ya citado, son, entre otros: Maîtresse, Domina - Die Last der Lust, Tokyo Decadence, Exit to Eden, Ach, Hilde, Gib's uns a bissle, Besuch bei einer Domina, Nightlife in Tokyo, Wildly Available, Fetishes. (Ver BDSM en el Cine)
Prácticas en el BDSM
Dada la diversidad que caracteriza al BDSM, es difícil hacer una descripción de las prácticas que más frecuentemente se dan en ese tipo de relaciones. Hay que recordar que, por ejemplo, es muy posible que activistas del bondage jamás practiquen ninguna de las opciones habituales en la subcultura S/M. Quizás sea la Dominación – sumisión (D/s) la familia BDSM que mayor número de prácticas reúna, ya que en principio asume indiscriminadamente todas las de los otros grupos, si a la pareja D/s les parecen adecuadas para canalizar su relación.
De todos modos existen las llamadas "listas de prácticas" que enumeran algunas de las más comunes.Sin olvidar las limitaciones antes mencionadas, se pueden contar entre las prácticas BDSM más comunes:
- Bondage (atamientos, ritualizados o no)
- Cera (derramada sobre el cuerpo)
- Pinzas (colocadas habitualmente en lugares estratégicos: pezones, zona inguinal, etc.)
- Sumisión ritual, haciendo actos sexuales y otros servicios según instrucción
- Humillación ritual; usar pañales o, para un varón, usar bragas y otra ropa de mujer. Exhibirse. Palabras ofensivas.
- Flagelación o tortura erótica
- Sexualidad controlada y generalmente limitada
- Uso de determinadas señales (collar de sumisión)
- Dominación ecuestre (Monta y/o exhibición)
- Código de vestuario (por ejemplo, la renuncia al uso de prendas de lencería interior, de pantalones en las mujeres de rol sumiso, etc.)
- Lactancia erótica
- Prácticas de sexo extremo (fisting, lluvia dorada, etc.)
Sin embargo, muchas de las prácticas y usos sí revisten una común importancia, como el collar, las ceremonias de iniciación, los anillos, las marcas y tatuajes, la ropa y las señales de código, etc.
Rituales y Símbolos.
 |
| La bandera de orgullo leather |
Como toda cultura con complejas y ritualizadas formas de expresión, el BDSM muestra una serie de símbolos a los que sus integrantes dan un valor más o menos esencial. Entre ellos, destacan algunos de particular incidencia en los círculos D/s, como el Anillo de O, o el collar de sumisión, y otros con un valor más genérico para el conjunto del BDSM, como el triskel o la bandera del Movimiento Leather, la denominada Leather-Pride.
El primero está basado en el triskel de origen céltico, usado por los druidas y abusado en el pasado siglo por movimientos y organizaciones de ideología fascista, y no en el triskelion, de origen griego. Sin embargo, Quagmyr (su diseñador) lo aleja del triskel céltico y de las otras manifestaciones simbólicas similares, como los pertenecientes al nacionalismo bretón, al budismo o al taoísmo. El simbolismo que encierra para su creador (y que surge de la lectura de la novela Historia de O) está suavemente encadenado con el del ying y el yang.
Los tres bordes curvos representarían las subculturas B/D, D/s y S/M que dieron lugar al término genérico BDSM. El metal representa los grilletes, que simbolizan servicio y posesión, los tres círculos negros escenifican el control sobre el lado oscuro de la sexualidad BDSM, mientras que la esquemática figuración de los brazos en aspa representa al spanking erótico. El círculo externo es significativo de la unidad en torno a la protectora comunidad.
La bandera del Leather Pride (“orgullo del cuero”) fue diseñada por el activista estadounidense Tony DeBlase en mayo de 1988, para la celebración ese año del certamen International Mr. Leather en Chicago. Cuenta con muchos adeptos entre los grupos homosexuales S/M, aunque se ha extendido como símbolo de identidad para toda la cultura BDSM. Su diseño original se encuentra en el primero de los museos de la comunidad, el Leather Archives & Museum de esa misma ciudad. El museo mantiene una sala con el nombre de su diseñador, uno de los activistas estadounidenses que más intensamente promovió el intercambio de conocimientos y experiencias en el seno de la comunidad.
Collar.
 |
| Collar de Sumisión con Candado |
El Collar en el BDSM, de cuero o metal, simboliza la entrega. Pueden ser tremendamente sofisticados, estilizados o bastos y de castigo, destinados a su uso en sesiones íntimas o para llevar en público. Suelen llevar uno o más ganchos para completarlos con un tirante-guía, que el dominante maneja o usa para inmovilizar, y pueden estar adornados con abalorios, campanillas, cascabeles, púas o incluso aplicaciones de oro y plata. Su uso simbólico se da fundamentalmente en las relaciones D/s (dominación-sumisión, es decir, las que incorporan elementos de cesión de poder o EPE).
La importancia del collar para la comunidad BDSM, y esencialmente para los practicantes de D/s, se puede medir en las declaraciones de una mujer sumisa, firmante como cinnamon^, que escribe lo siguiente:
 |
| Collar de Sumisión. |
El collar no es un elemento de juego, no es un accesorio que señala el estatus. Es un acuerdo serio, si así lo quieres, entre dos partes envueltas en amor y devoción la una para la otra: el/la sumiso/a debe tomarse su tiempo, porque al colocarse un collar, entrega su corazón, su cuerpo, su mente, su alma, se entrega enteramente a otra persona. Al ofrecer un collar, un Master se compromete a cuidar, proteger y aceptar la sumisión entregada en todas sus formas, apreciando el regalo que recibe, sin abusar nunca de él. Un collar envuelve corazón y alma de ambos, Amo y sumiso/a.
Sin embargo, en la última década y paralelamente al uso de collares de este tipo como elemento de moda entre los jóvenes, se advierte un empleo menos ritualizado pero no por ello menos simbólico. Diseñadores como Joop, Gucci o Vivienne Westwood lo utilizan ya hace tiempo en sus creaciones. Sinnead O'Connor, Jennifer Aniston, Madonna y Britney Spears los portan con toda naturalidad. Por ello, quizás, muchas personas dentro de la comunidad BDSM portan un collar D/s en fiestas, eventos, etc., no ya como muestra de una relación de sumisión existente, sino como prueba de su estatus de sumiso/a. Igual ocurre con las personas sadomasoquistas, que ni buscan ni desean una relación BDSM, incluso con la mujer dominante, que puede portarlo como símbolo de identidad genérico. En la D/s, sigue siendo un elemento de simbólica trascendencia, y su entrega y aceptación suele ir unida a ceremonias y rituales específicos.
Ceremonias de Iniciación.
Las ceremonias de iniciación suelen darse, casi en exclusiva, entre la subcultura D/s y son prácticamente desconocidas en el resto del BDSM. Al margen de escenificaciones de juego, suelen ser más propias de aquella parte del D/s que se identifica con los conceptos del TPE o Total Power Exchange (Intercambio Total de Poder), más conocidas como relaciones 24/7.
En la D/s, la ceremonia iniciática cumple un doble objetivo y se forma en torno a un doble origen: aquellas personas que nunca anteriormente habían sostenido una relación D/s (Rito Iniciático) y aquellas que, teniendo experiencias anteriores, entran en una nueva relación (Rito Inicial). En cuanto al doble objetivo, se trata por parte de sus practicantes de enlazar con el sentimiento del TPE al mismo tiempo que de dotar de un sentido trascendente, suprasexual y filosófico a la relación. Muchos de los rituales se basan en las triangulaciones típicas de las sociedades secretas medievales y de la masonería, y en algún caso se incorporan elementos de la fantasía literaria contemporánea (Crónicas de Gor o Historia de O).
Marcas y tatuajes
Ropa y Señales de Código
Por ropa de código suele entenderse en la escena BDSM aquella con la que a la mayor parte de sus activistas les gusta identificarse. En determinadas fiestas y reuniones puede pedirse a los asistentes que vengan vestidos de esa manera (código estricto), aconsejarse el vestuario de código o indicarse que la asistencia no obliga al código (código libre).
El tipo de ropa suele estar basado, para ellas, en el látex, el cuero y el vinilo, como elementos básicos, y suele incluir a menudo elementos de connotaciones abiertamente fetichistas: corsé, medias de rejilla y ligueros, botas o zapatos de tacón alto, bustiers, etc. Adornos, como collares y medallones, no son infrecuentes. Para ellos, suele diferenciarse mucho si se trata de la escena heterosexual o de la escena homo-S/M. En el primer caso, pantalones y camisas negras u obscuras, pudiendo ser de seda o cuero, aunque no es lo habitual. En el segundo caso, los materiales son prácticamente los mismos que los de ellas: cuero, látex y vinilo. La escena heterosexual es mucho más permisiva y abierta, en cuanto a los códigos de vestuario, mientras que en los ambientes homo-S/M se suele dar una mayor importancia al mismo.
Existen una serie de señales relacionadas con la vestimenta, generalmente basadas en la situación específica del BDSM en la escena angloestadounidense, y fundamentalmente en la necesidad de saber rápidamente si la otra persona comparte afición o no. Esta situación se debe en gran medida a la imposibilidad de interactuar con normalidad en público, como sucede en la Europa continental, y más exactamente en España, Alemania, Francia, etc. En la escena angloestadounidense sucede frecuentemente que en los locales afamados del mundillo BDSM se reúnen en un fin de semana varios cientos de personas, en su mayor parte absolutamente desconocidas entre sí. Las posibilidades de interacción son muy limitadas: cualquier situación de sexo explícito, especialmente de tipo S/M, y especialmente si en el local se consume alcohol, es un riesgo de tipo penal. Queda por tanto la escenificación, los ropajes atrevidos y los códigos de color en el vestuario.
El Proceso de Convergencia Social
Existe un doble proceso de convergencia social en el seno del BDSM. Por una parte, aquél que realiza todo el que se acerca a la comunidad BDSM, desde la inexperiencia y el deseo latente, deseando acabar con una y saciar el otro. Y de otra parte, el que realiza la propia comunidad, en su conjunto, hacia el reconocimiento social pleno por parte de la sociedad.
Acercamiento individual al BDSM
Toda persona que se acerca al BDSM suele recorrer una serie de estadios o niveles de aproximación social y de autorreconocimiento, que a menudo son comunes e independientes del sexo, inclinación de rol o educación. En la literatura especializada se habla en este sentido de los estadios de iniciación.
Evolución sSocial del BDSM
El colectivo BDSM ha recorrido en la última década un complejo camino desde la alegalidad ribeteada de leyes francamente punitivas, hasta el estatus actual de “un poco locos pero no peligrosos”. Puede parecer que ese estado no se corresponde con el esfuerzo realizado por toda la comunidad, pero es un enorme salto cuantitativo y cualitativo. La inclusión de la temática BDSM –y no de forma peyorativa- en el marketing, la publicidad, la cultura social, incluso en el arte y la política, hace que ese proceso de convergencia social vaya superando decenios de incomprensión en espacios de tiempo que se miden actualmente en meses. Como todo grupo cultural con identidad propia, la comunidad BDSM ha desarrollado en las diferentes ciudades de los cinco continentes sistemas de comunicación directa, en forma de clubs, fiestas privadas o públicas, pubs, asociaciones y federaciones, etc. Internet ha supuesto un gran avance para la difusión del conocimiento del BDSM y como medio de relación entre personas a través de foros, canales de chat, grupos, redes sociales, blogs personales, etc.
Locales, Clubes y Eventos
 |
| Cruz de San Andrés. |
El núcleo original de los locales BDSM estuvo formado por establecimientos que emergieron desde los años 50 (movimiento del cuero), de ámbito exclusivamente homosexual y masculino. La necesidad de dichos locales se basa en que poseen instalaciones y accesorios que son difíciles de encontrar en el ámbito privado (cruces de San Andrés, potros, etc.) y que al mismo tiempo favorecen la socialización durante el juego, deseada por muchos de los practicantes del BDSM. Esto impulsó también la creación de locales para la comunidad hetero en prácticamente todas las grandes ciudades estadounidenses y europeas, la mayoría de tipo mixto (es decir, compartiendo el escenario con otras culturas del sexo no-convencional, como el movimiento swinger). No sucede del mismo modo con la comunidad homosexual, que mantiene gran número de locales destinados de forma exclusiva y excluyente al S/M y a la D/s
Actualmente, las grandes asociaciones estadounidenses suelen tener sus fiestas temáticas y sus reuniones sectoriales en locales amigos, pero son infrecuentes en la escena hetero los locales exclusivos. A veces, esto conduce a errores cómicos, como el del diario español que definió a la más antigua asociación pansexual del BDSM, la estadounidense The Eulenspiegel Society, como “una disco de ambiente BDSM”. Esta asociación, con más de 5000 afiliados, no mantiene ni auspicia ningún pub (y menos una discoteca).
Los locales estrictamente BDSM en Europa y Estados Unidos suelen tender a imponer un riguroso código de vestuario y comportamiento escénico para sus visitantes, mientras que en los locales mixtos (salvo fiestas ocasionales) se mantiene una postura más tolerante al respecto. En todo caso, se trata de locales en los que la seguridad y la armonía social suelen estar mejor y más representadas que en el resto de los locales de ocio en la noche urbana: la seña de identidad principal de la comunidad, el consenso, hace que estos establecimientos sean más seguros que una discoteca convencional, por ejemplo, para una mujer que los visite sin compañía y sin conocer la escena (Club Afterly, Preston, Inglaterra). Salvo el dato de que en Japón las actuaciones BDSM públicas, especialmente las de tipo bondage y S/M, son socialmente aceptables, no parecen existir informaciones fiables acerca de la situación de locales BDSM en otros continentes.
En España, la evolución es muy similar: junto a locales míticos y esencialmente S/M de la escena homo, se encuentran docenas de establecimientos del entorno swinger que mantienen una sala de juegos o mazmorra decorada y habilitada con mejor o peor gusto. Algunos realizan eventos fetichistas de forma periódica, en los que suele ser habitual una singular mezcla de identidades y estilos.
En América Latina existen varias comunmidades BDSM organizadas, que sostienen asociaciones, locales, eventos, redes sociales e incluso programas de radio de temática BDSM. Entre las redes sociales más extensas se encuentra Mazmorra, que al 6 de octubre de 2014 contabilizaba 32.960 miembros registrados, de todos los países de habla hispana. En Argentina existe una comunidad considerablemente desarrollada, que sostiene sitios como la Casona del Sado, inaugurada en 1999, eventos mensuales y varios programas de radio. En 2012 la comunidad BDSM de Argentina participó organizadamente por primera vez en la Marcha del Orgullo, con un "Camión sado". En México también existe una comunidad BDSM considerablemente organizada con eventos en bares y organizaciones destinadas a difundir el BDSM o algunas de sus técnicas como el shibari. En el año 2010 en el Perú, con motivo del 24/7, se organizó la primera reunión de Perú BDSM, comunidad real que en todo este tiempo ha realizado cerca de 50 reuniones en la Casona del jr. Ica, 13 evento munchs, y 4 fiestas temáticas, además de aparecer en medios televisivos, radio, publicaciones e internet, difundiendo y ejerciendo docencia en temas relacionados al BDSM.